Aprender a estudiar

Estamos tan acostumbrados al sistema actual de enseñanza-aprendizaje que no nos detenemos a meditar regularmente sobre si es en realidad la mejor forma de hacerlo. Se sabe porque los discursos sobre educación van regularmente enfocados a cosas como infraestructura, libros, uniformes, pagos a los maestros, tecnologías de información (que usualmente redundan en, simplemente, comprar más computadoras). Sin embargo, es lo mejor que podemos hacer?

En mi caso muy particular ha sido una odisea adaptarme al sistema educativo. Tengo que decir que no me he llegado a adaptar hasta apenas ahora que estoy en doctorado. Afortunadamente durante el resto de mi tiempo en la escuela me ha resultado fácil pasar las clases con la simple asistencia a clases, aprendiendo todo lo que podía en el salón y sin la necesidad de “estudiar”.

Lo he puesto entrecomillado porque esa actividad no es fácil de definir. Para muchos se limita a rezar oraciones hasta memorizarlas y algunos si ponen el énfasis necesario para comprender conceptos y abstracciones. Para mi siempre ha sido lo segundo, pero nunca ha sido buena motivación el pasar un examen para estudiar un tema. Siempre he tenido que verlo con un propósito mas alto si es que quiero que mi mente se sienta cómodo para retener la información. Lo que no le parece a mi cerebro relevante para el futuro lo desecha inmediatamente.

Me ha tomado muchos años darme cuenta de cómo funciona en mi caso particular. Me imagino que no es tarea fácil encontrar una política óptima en educación que pueda adaptarse a los estilos de aprendizaje de cada individuo. Yo por ejemplo, no puedo estudiar de un sólo libro un tema. Me distraigo muy fácilmente. Por esto, para entender un tema complejo, necesito que mi mundo se convierta en ese tema complejo: libros, revistas, blogs, foros de discusión, chistes, videos, tutoriales… todo a mi alrededor se convierte en ese problema particular (en este momento, control óptimo). Estoy seguro de que no soy el único que aprende así, pero no estoy seguro de que existan, por decir, 3 formas diferentes de aprender, como para establecer 3 tipos de escuelas.

El resolver este tipo de problemas es importante para un país y para el mundo, porque en la actualidad los programas de doctorado aceptan principalmente a personas que lograron sobrevivir un ambiente en el que se valora mucho un estilo de aprendizaje. Como resultado, en la mayoría de los centros científicos el ambiente es un tanto homogéneo de personalidades y, según yo lo veo, es necesario tener científicos con otros perfiles, no sólo el clásico introvertido bookworm, sino también personas que, aunque sean algo distraídos como para leer textos de 1200 páginas, tengan otros atributos útiles como creatividad, pensamiento lateral, extroversión, habilidades de negociación, etc.

Multiplicación Japonesa: Cómo funciona

Este truco tiene mucho sentido, hace mucho más fácil la multiplicación de grandes números sin ayuda de calculadora y ayuda a entender un poco más el funcionamiento de la multiplicación. Para los maestros de sistema tradicional más ortodoxos les parecería trampa, pero en lo personal considero más tramposo obligar al alumno a memorizar. Eso es trampa en el sentido de que no se aprende nada del funcionamiento de las matemáticas.

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En fin, si observamos la foto notaremos que el 13 se representa con una línea roja y tres azules, mientras que el 12 son una línea verde y dos negras. Los círculos son los que rigen a los números que tendrá el resultado final, que se obtiene simplemente contando el número de intersecciones.

Este método tiene sentido, pues al contar las intersecciones que hay en la sección de las decenas, el número resultante son centenas (i.e. la primera intersección son 10×10, esto son 100, lo cual se agrega al número final. Si se hubiera hecho con 23×12 las intersecciones en el primer círculo serían dos).

Cuando cuentas el círculo del centro, estás contando el número de intersecciones de decenas con unidades, y sumando las que hay en las dos direcciones de la multiplicación. (i.e. estás realizando la suma (10×3)+(10×2)=50… y al agregarlo al 100 anterior, tenemos 150).

Finalmente, el número de intersecciones que generan tres líneas contra dos es igual que la multiplicación 3×2. Brillante, no?

Mi primer pensamiento al verlo fue… ¿Por qué no se me ocurrió antes? Eso es lo que generan las buenas ideas