El signo no pasa contrario al otro lado.

Al escuchar la palabra ecuación, uno debe referirse a su etimología, donde prácticamente estamos escuchando la palabra igualdad. El objetivo de una ecuación es establecer que, sea cual sea el valor que contienen nuestras variables, la igualdad permanece. Por lo tanto, podemos hacer operaciones en ambos lados de la igualdad y esta permanecerá siendo vigente.

En las escuelas se le suele enseñar a los chicos, sin embargo, que el signo negativo pasa como positivo al otro lado de la ecuación. Esta idea está bien intencionada y pretende ayudar a los alumnos a aprender mas fácilmente a realizar las operaciones necesarias. Sin embargo, no alcanza a capturar la esencia de la razón por la cuál se hace el cambio.

Adicionalmente, muchos alumnos se confunden en posteriores niveles de educación con respecto a cuál es la operación que hace que el signo cambie. Por ejemplo, he visto a alumnos tratar de pasar a un coeficiente al otro lado de la ecuación dividiendo Y con el signo contrario. No culpo en absoluto al alumno, le enseñaron la operación sin explicarle la razón.

Es posible que se pueda pensar que no hay tiempo para enseñarles a los chicos las matemáticas desde la filosofía que las fundamenta, si es que queremos cumplir con un programa. Sin embargo, el objetivo del aprendizaje de las matemáticas en educación básica, las vayan a utilizar o no en su vida diaria, es la de aumentar sus capacidades de razonamiento. Para el alcance de este objetivo, el método de “Pasar el signo” es deficiente.

Si alguien estuviera en desacuerdo sobre el objetivo de las matemáticas en educación básica y quisiera decir que es mas bien un objetivo de desarrollo de habilidades prácticas, entonces este método tampoco es muy eficiente, pues el tipo de errores comunes que suceden por confundir las operaciones me hacen querer siempre ser el segundo en subirme a un puente nuevo.

No requiere demasiado mucho tiempo adicional poner en el pizarrón siempre las operaciones en ambos lados de la ecuación que hacen que la operación se mantenga, y de paso los enseñamos a mantener siempre el orden en sus pensamientos. Yo era de los alumnos que tenían muchas ansias por hacer mentalmente el siguiente paso, hasta que las operaciones se volvieron suficientemente complejas como para preferir las secuencias ordenadas. Tal vez lo que necesitemos no es enseñarles cosas menos complejas. Tal vez necesitamos que sean más complejas por métodos más útiles para afrontarlos.

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