El sesgo de supervivencia

En inglés se le llama “Survivor bias” y he realizado una traducción libre, pues no existe artículo en wikipedia para el tema en español. Sin embargo es increíble que no se escuche mucho al respecto, tomando en cuenta lo común que puede llegar a ser tanto en ingeniería como en ciencias sociales y el daño que puede hacer no tomarlo en consideración al momento de hacer ciencia. Es tal vez de las cosas que enseñaría en un curso de metodología de la investigación (con la bondad de que tiene muchos ejemplos bastante interesantes.)


En este video de Veritasium, se muestran varios ejemplos de este fenómeno. Al ver los edificios antiguos de Corea (o, en realidad, de cualquier ciudad con historia), se suele pensar que en la antigüedad “las cosas se hacían mejor”. La belleza arquitectónica es evidente y compararla con lo que tenemos actualmente parece un poco injusto, sobre todo porque los edificios que estamos viendo son, en realidad, los que han merecido la pena de ser preservados hasta hoy.

Un ejemplo que no menciona y que, creo que está mas relacionado con nuestra vida diaria, es la música. Es muy constante la queja de que en la actualidad la música es muy mala, que la música de antes era mejor, que ya no hay buenos artistas. En realidad, es probable que la oferta de artistas queriendo hacer llegar su música a nuestros oídos sea de las mas grandes en la historia (estoy conjeturando, claro. Me baso en que los millenials somos una generación de soñadores con YouTube disponible y suficiente tiempo de ocio. Hay muchísima gente extremadamente talentosa allá afuera!). Por supuestos, un porcentaje p es basura (dejo el número en abstracto para no comprometerme), pero 1-p es un grupo de canciones selectas que sobrevivirán y pasarán la barrera del tiempo para que las próximas generaciones digan que es en esta década cuando los mejores músicos existían.

Me tocó vivir cuando la mejor época eran los 80’s. Ahora nos enfocamos en los 90’s y probablemente ya en los 2000. Pero no todo en los 80’s era Queen. La oferta era mas grande que eso, pero sólo nos enfocamos en aquello que se mantuvo hasta nuestra época. En la literatura, por supuesto, pasa lo mismo. Los libros clásicos que vemos en las librerías aún han mantenido vigencia por ser buenos, no es que todos los libros de la época eran excelentes.


Comparto la preocupación que se expresa en Veritasium. Este tipo de sesgo necesita ser mas reconocido. Considero que parte del origen de la desigualdad en el mundo se debe a nuestra incapacidad de ver este sesgo de manera intuitiva. Los casos de éxito que tomamos son casos de supervivencia, no tomamos en cuenta a todos aquellos que aplicaron la misma fórmula y no llegaron al éxito. Esto causa que nosotros como espectadores tomemos decisiones erróneas basadas en “casos de éxito”, cuando en realidad no estamos tomando en cuenta otros factores de fondo que pueden tener mas impacto.

Este, por cierto, es un tema abierto que se puede abordar con juegos evolutivos.

Otra circunstancia es que quienes tienen éxito no suelen ver que otras personas han fallado aún usando su misma fórmula. “Chínguele más”, sería la expresión en México. Es fácil decir esto para personas cuyo beneficio marginal es elevado, y es difícil para este tipo de personas ver que el beneficio marginal para muchas personas de “chingarle más” es, si tienen suerte, muy bajo. En ocasiones es incluso negativo, lo cual explicaría porqué tiene más sentido no hacerlo. También es un factor explicativo del fenómeno de “las aguas del río bravo”, en el que los mismos Mexicanos que son extremadamente perezosos en México, se vuelven los más trabajadores en Estados Unidos.

El sesgo de la supervivencia ayuda a explicar la falta de empatía de quienes están en la cima y empezaron desde abajo. Ellos no contaron con un buen billete de lotería al inicio, pero eventualmente lo lograron.

Esto no quiere decir que crea que todo nuestro destino está dado por la suerte. Por supuesto, depende de nosotros tomar las oportunidades que la vida ofrece. Pero debemos de reconocer que en ocasiones, nuestros “casos de éxito” provienen en parte de circunstancias que a otras personas no se les han presentado y debemos de tener más empatía por aquellos que no las han obtenido y, de ser posible, luchar por que las tengan.

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