Hay efecto cobra en la adopción de animales?

Este tema es un poco complejo y se acerca en algunos puntos más al terreno de la ética y la filosofía que de los temas que domino. Se trata del movimiento informal (y en algunas instancias formal) que se está dando a favor de la adopción de animales. He visto más esta campaña orientada a la adopción de perros que de gatos o cualquier otro animal, así que me enfocaré en ellos.

En primer lugar, la existencia de los perros en la calle es un poco intrigante. Probablemente como economista podría decir que se trata de un problema de asignación y de inconsistencia dinámica. De asignación porque en algún momento, cuando la oferta excede la demanda de algún animal, estos pueden acabar en las calles. Este problema es en teoría fácil de solucionar, a diferencia del de inconsistencia dinámica, que tiene que ver con nuestra naturaleza.

Los humanos (y muchos otros mamíferos) estamos programados para encontrar adorables las criaturas pequeñas, peludas, cabezones y de ojos grandes. Esto es algo que está en nuestros instintos.

Los fabricantes de juguetes han sabido usar a su favor nuestros instintos

El problema es que el impulso para tener y cuidar un cachorro es mucho más fuerte que el de cuidar un perro adulto, pero la necesidad de nuestros cuidados permanece constante. Cuando lo que nos genera felicidad cambia en el tiempo y por lo tanto nuestras acciones son diferentes los economistas le llaman Inconsistencia Dinámica.

Esas dos cosas (y probablemente más), generan que hayan perros en las calles. Para darle solución al problema se generan grupos que promueven adoptarlos.

Tengo que decir que admiro mucho a quienes forman parte de estos movimientos, creo que tienen una conciencia social muy despierta y eso siempre es algo positivo. De cualquier manera, es importante hacer un ejercicio de sana duda sobre si las acciones que se promueven no pudieran tener efectos adversos imprevistos, como en muchos esfuerzos sucede (a esto se le conoce como el efecto cobra).

Una posibilidad que habría que explorar es que la existencia de dichos grupos pudiera generar más abandono de animales. Dada la inconsistencia dinámica que mencionamos anteriormente, probablemente sea sensato preguntarse ¿Porqué no hay más perros abandonados? Uno podría conjeturar que, en general, los humanos somos compasivos y, por mucho que nos harte tener que levantar desechos y bañar a esos peludos amigos, es mas fuerte nuestro amor y compasión hacia ellos y odiaríamos la idea de que algo les pase si los abandonamos. Sin embargo, si sabemos que siempre habrán buenos samaritanos dispuestos a adoptar, nuestra tolerancia a las restricciones para abandonar aumentaría y dejaríamos libres a los peludos en cuanto nos hartan. Esto es una conjetura un tanto cruel, pero podría suceder.

Hay otro aspecto importante. Los perros son nuestros fieles compañeros como especie dominante en este mundo. Parte de su éxito evolutivo ha sido la simbiosis con los humanos: ellos han sido útiles para nosotros como animales de trabajo, protección y compañía y nosotros hemos ayudado a proveer para ellos lo que se necesita para que no tuvieran que preocuparse por tener que subsistir en la vida salvaje. Esto significa que su método de evolución se ha dado por selección artificial, no natural. La selección ha sido hecha por nuestra raza humana, con el fin de que cumpla lo más eficientemente posible nuestros fines. Hay perros con selección de genes especial para ser guardia y protección, los hay pastores o simplemente de compañía.

El asunto es que esta selección se ha dado en base en nuestros caprichosos gustos. Una cruza no controlada no necesariamente cuenta con esta característica y es por lo tanto, diferente del óptimo. Si una cruza de perros callejeros logra un óptimo (por óptimo me refiero a la similitud con los gustos humanos) sería por pura casualidad (lo cual no lo hace imposible, después de todo, el primer lobo domesticado llegó a nosotros por el mismo tipo de casualidad). Hacer que las personas luchen con este tipo de selección es un reto que me parece complicado, si no virtualmente imposible. En cualquier caso, es algo que quienes forman parte de estos grupos deben tener en consideración.

Bo, probablemente quien dirige la política de Estados Unidos y el mundo

Es muy importante este punto porque, las cosas como las he planteado, sería lógico que se me reclame porque no he dado hasta el momento una sóla solución. Alguien podría decirme “Oye, pero al menos estamos haciendo algo, no? hay que hacer algo”. Tendrían razón.

El problema sigue ahí. Hay perros en las calles y, a decir verdad, nosotros como especie somos responsables de ellos. Porque somos nosotros los que los hemos arrastrado con nosotros a este mundo. Si para nosotros no existe un dios al que haya que reclamar nuestra existencia, ellos si tienen algo parecido en nosotros.

¿Cuál sería mi propuesta? Hay que estudiar mas matemáticas. Tengo la idea de que la respuesta está en problemas de asignación eficiente y hay que encontrarla. Probablemente también habría que probar con distintas formas de regulación en la crianza, como un registro de perros, que regule la autorización de la crianza de los mismos. Yo buscaría la respuesta en ese tenor.

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