“God’s not dead”, desde el punto de vista de un ateo

Un gran amigo mío me mencionó sobre esta película, con la intención de que la viera, a sabiendas de mi ateísmo. Me dijo que odiaría la película, pero le gustaría saber mi reacción, así que esto que escribo es a manera de respuesta.

Mi amigo se equivocó en decir que odiaría la película, debo decir. Hubieron muchas cosas que disfruté ampliamente de ella, aunque no la nominaría para ningún premio de la academia. Es comprensible que muchos aspectos estuvieran un tanto descuidados, pero se entiende: es difícil apegarse a las reglas de lo que se espera de un drama que compita con el material actual y al mismo tiempo publicar un mensaje con una guía rígida. Pero cumplió su propósito, según creo yo, que es proporcionar el mensaje de una manera entretenida.

Fuera de asuntos de formato, me interesa mucho hablar sobre el debate de la historia (SPOILER ALERT: Voy a contar situaciones claves de la película a partir de este punto). Aunque primero me quiero detener en un detalle que considero importante: Los personajes. Nuevamente, dado que el tema tenía un objetivo muy concreto, es complicado desarrollar personajes así, aunque entiendo que se esforzaron mucho en que así sea, con la intención de demostrar distintos aspectos de la lucha del cristianismo (más sobre eso más abajo), pero aún así, siento que les faltó desarrollo.

Un personaje que me interesa recalcar es el profesor, pieza central del argumento y ateo, según el guión. El problema es que desde el punto de vista de un ateo, este personaje está mal desarrollado. Es como cuando en las películas americanas en que incluyen  un personaje mexicano, un espectador que realmente tiene esa nacionalidad puede detectar fallas, a veces sutiles, en el desarrollo del personaje. El personaje puede hablar español, con el mismo acento y hacer lo que tradicionalmente hace un mexicano y aún así se siente falso por detalles que son apenas perceptibles para alguien que no es de la misma cultura (por ejemplo, si le pusiera pico de gallo a una quesadilla de bistec… nos gusta el pico de gallo, nos gustan las quesadillas, pero el código dicta que esas dos cosas no se mezclan, y un extranjero no lo podría percibir). De la misma manera, el actor habla como ateo, recita frases de un ateo (se les reconoce que hicieran la tarea en ese aspecto) pero hay algo raro. Más adelante dejaré en claro que es esto extraño.

Otro personaje que también desarrollaron “bien” -al menos en el sentido de que lo trabajaron, dejaré a los expertos debatir sobre que hace a un personaje bien hecho- fue a Josh, el héroe de la historia: un joven universitario de primer año que desafía a su profesor al no firmar una hoja con la leyenda “Dios está muerto” y decide tomar el reto de demostrar lo contrario ante todos los compañeros. Aunque la situación, me parece, en un tanto irreal, es un clásico en las religiones cristianas. Me parece que esa idea de persecución y evangelización son de las que más definen a la cristiandad. Incluso al inicio el chico que inscribió a Josh a la clase del profesor ateo hizo referencia al coliseo romano, como si el recuerdo de la persecución inicial del imperio siguiera presente, aún a pesar de que en la realidad la situación es la contraria: regularmente hace falta aguantar mucha presión social para poder declarar que se es ateo en un contexto tan lleno de religión, me sorprende que no hayan más ateos declarando que se identifican con Josh. Es tan importante este aspecto para el personaje, que es literalmente el único que duda siquiera en firmar la hoja (en la realidad veo mas plausible que se haga un debate encarnizado si un profesor llegara con la consigna que hizo el de la película, tanto que no me atrevería a probarlo) y cuando se mantiene en esa postura, su novia lo deja. De modo que queda “sólo contra el mundo”, algo muy cristiano.

Josh queda entonces con la tarea de convencernos de su existencia, mientras que el resto de los personajes nos tienen que convencer de que se trata de dios cristiano benevolente  y no un monstruo de espagueti volador el que creó el universo, lo cual es el primer argumento que Josh utiliza.

En realidad su primer argumento es que “no se puede demostrar que no existe”, lo cual es un clásico con una falacia lógica muy simple. En breve, la responsabilidad de la demostración recae en quien afirma la existencia, no al contrario. Es decir, yo puedo decir que durante las noches me teletransporto al planeta vulcano a platicar de macroeconomía con Spock. Puedo argumentar que esto es verdad porque no puedes demostrar que no lo es, y si me pides que regrese con una fotografía podría decir alguna excusa de que la estrella de vulcano emite luz en frecuencias que el ojo humano no percibe y tengo que usar unos googles especiales para ver yo mismo, por eso nunca tomo fotos. El debate sería interminable.

Pero como Josh no ahonda en ese argumento tampoco yo lo haré. Debo decir que me gustó que tomara argumentos científicos, aunque un poco malinterpretados, pero al final de cuentas así es como las religiones evolucionan, si no desean morir. El dios del que se hablaba en la edad media ya no es el mismo del que hablamos en la actualidad, o evolucionó o murió realmente y lo suplantó otro, cuestión de perspectivas.

El big bang fue el primer argumento, tomado de la ciencia y reinterpretado a partir del génesis. Obviamente se sabe muy poco del origen del universo, pero el Big Bang es ampliamente aceptada, mayormente porque tiene mucho sentido, dado lo que conocemos sobre la historia y comportamiento del universo. Contrario a lo que muchos parecen creer, el Big Bang es una expansión muy rápida y no una explosión en el sentido en el que regularmente pensamos que es una explosión, como la que ocurre con los combustibles. El Big Bang es más como si tuviéramos un globo infinitamente contraído en si mismo y lo empezáramos a inflar extremadamente rápido. Lo primero que nos podríamos poner a pensar es ¿Quién infló ese gran globo? La respuesta sencilla es que el Globo está diseñado de tal modo que se infla sólo. Entonces ¿Quién diseñó el globo? La respuesta oficial es que existen un número infinito de globos, con infinitas posibilidades de reglas, de las cuales muchos, o la mayoría resultan en que el globo no se infla, se destruya, o no sirva para nada. De entre ese número infinito, hay uno, nuestro globo, cuyas leyes permiten que se infle y que sirva para que brevemente existamos. De modo que no se requiere que exista un creador para ello. Es verdad que esto no está ni cerca de responder de las preguntas más fundamentales, ¿por qué hay algo en vez de nada?, por ejemplo. Sin embargo, no constituye una demostración de la existencia de Dios. Más aún, bajo el supuesto de que exista, sería un Dios que está fuera de este y de los infinitos universos o es uno dentro del nuestro y que opera para este? Esta sería una pregunta que quedaría abierta, si se trata de hacer un debate serio.

Si yo fuera creyente, me encantaría jugar con la idea de que el universo, nuestro universo, no fue creado por Dios, sino que Dios fue creado por nuestro universo. Esto no le quitaría ningún mérito a la tradición judeo-cristiana, que en su tiempo estaba limitado únicamente a nuestro planeta (no puedo esperar a la exploración espacial!), aunque dejaría más preguntas abiertas respecto a cómo se creó y cuál es su función realmente. Un Dios fuera de nuestro universo mantiene abierto por el otro lado el debate eterno de que si él creó el universo, ¿quién lo creó a él?, pregunta que Josh evade con la habilidad de Cantinflas. No lo culpo, es una pregunta difícil.

La segunda sesión me gustó mucho. Presentó un argumento muy agradable para decir que la creación fue prácticamente instantánea. No debatió la evolución, como lo suelen hacer, sino usó la edad del universo para sostener que el génesis estaba en lo correcto, lo incorrecto había sido nuestra interpretación (puny humans). Le concedo punto a Josh en eso y me gusta que la religión esté evolucionando en esa dirección (ven lo que hice?). De hecho, es la primera vez que escucho ese argumento, a pesar de que la película está lleno de clichés.

La tercera sesión trata un tema muy clásico, el de la maldad. Personalmente no es de mis argumentos favoritos, pero muchos ateos gustan de decirlo: “Si existe Dios, por qué hay tanta maldad en el mundo”?. No me gusta ese argumento por que lo considero muy limitado de miras y siento que hay muchos “saltos de fé” para llegar a esa pregunta. Por ejemplo, si existe un dios (o diosa!, por favor), falta saber si le interesamos en absoluto, si la respuesta es si, falta saber si le interesamos como las hormigas le interesan a un niño con una lupa o si, realmente nos quiere. Si nos aprecia, falta saber si puede hacer algo al respecto o está limitado por alguna razón desconocida. Y apenas resolviendo todas estas cuestiones llegamos al Dios bonachón que nos ama y quiere lo mejor para nosotros pero nos da libre albedrío para hacer las cosas correctas, como creer. Son demasiadas cosas las que hay que demostrar antes y que no se tocan como tema.

Finalmente, Josh da el golpe final a dudosamente ateo profesor cuando le pregunta un clásico que gustan decir los cristianos a los ateos “Porqué odias a Dios?”. El que el profesor respondiera (algo que en lo personal no haría), dejó la duda a los demás de que “¿Cómo se puede odiar a alguien que no existe?” (Haré un paréntesis para decir que hasta el momento odio a Dolores Umbridge y me dio gusto que se la llevaran los centauros, la fiscalía descansa).

Con todo, esa pregunta regularmente no tiene mucho sentido. Está basado en la premisa de que los ateos dejamos de creer en Dios porque algo malo nos pasó (o porque nada malo nos pasa, por influencia del maligno, como al que visita a su madre con demencia senil, que resulta ser el novio de la bloguera y hermano de la novia del profesor). Aunque puede pasar (mi fallecido abuelo era ateo, aunque no tan abiertamente, y según me han contado sus dudas surgieron a partir de un evento terrible), no es necesariamente el caso. El profesor es un ateo visto desde el punto de vista de los creyentes, lo cual me da mucha tristeza, pues es algo discriminatorio, sobre todo si recordamos que el tipo es un completo asshole, que además se hace creyente en su momento de muerte, como esperarían los creyentes.

Hablando de su muerte, mi percepción personal es que la reacción de los pastores ante el evento, independientemente de si creen mucho en la vida eterna, es algo que no esperaría mas que de un psicópata, por lo frío y lo rápido que se recuperan. Claro que otra reacción habría cambiado el ambiente completo del final de la película, pero aún así no se me quita esa espinita.

Postdata: Los carros no son cajas misteriosas que domina ningún dios!, son máquinas hechas por humanos, sabemos cómo funcionan y cómo componerlas!

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