La lógica difusa del feminismo y la brecha salarial

Estoy a punto de comentar en un tema complicado. No estoy completamente seguro de que mis opiniones al respecto de este tema se puedan considerar políticamente correctas, pero estoy convencido de que es algo de lo que hay que hablar. Se trata del feminismo.

Diariamente existen posts en internet con ideas sobre el tema, expresiones a favor y en contra. Sin acercarse mucho al tema, uno podría decir: “Que hay que decir en contra?, es evidente que hay un tema de desigualdad que tratar!”. El problema es que la lógica con la que se maneja el feminismo no está aún bien definida, por lo que en ocasiones da la sensación de que las ideas en las que se sustenta tiene fallas muy graves. Existe incluso un calificativo para quienes sostienen una postura radical feminista: “feminazi”, y regularmente se expresan sus falacias lógicas con el meme de la universitaria liberal. Este meme es muy amplio y se aplica en muchas otras cosas.

Algo que recientemente causó conmoción fue relativo al aterrizaje de la misión Rosetta en un cometa. En palabras de Montgomery Scott en la película de Star Trek de 2009, eso fue como pegarle a una bala con una bala más pequeña con los ojos vendados mientras se monta a caballo. No fue una tarea menor, sin embargo, aparentemente algún grupo de feministas se enfocaron en la camisa que el Dr. Matt Taylor, usó el día del aterrizaje. Por supuesto, las imágenes de chicas provocativas no es lo que muchos científicos usarían en una presentación a nivel internacional, pero quitar de alguna manera méritos al enorme esfuerzo por ello es increíblemente estúpido, sobre todo tomando en cuenta que una amiga del susodicho hizo esa camisa para él.

Creo que las bases en las que el feminismo se está basando no están bien definidas por todos quienes participan en el tema, por lo mismo el margen de que haya diferencias de opinión entre lo que es machista y lo que no se presta a malas interpretaciones y a diferencias de opinión que acaban el pleitos sin sentido. Por ejemplo, las mujeres deberían poder vestir como quisieran, sin ser juzgadas por nadie, de la misma manera en que los hombres hacemos. Esto por supuesto incluye que pueden vestirse de una forma excesivamente sexualizada, si así lo desean.

¿Qué es lo correcto? Si la camisa de ese hombre es incorrecta, entonces ¿Que pasa con la libertad que las mujeres tienen de vestir como quieran? Entiendo que el argumento es que ese tipo de material promueve que se vea a las mujeres como objeto y una versión idealizada irreal de cómo se debe ver una mujer. Es comprensible lo complicado que es dibujar una línea. En este post, se puede ver que hay una discusión acerca del bikini, por ejemplo. En el video, la diseñadora de modas recurre a investigaciones en las que el uso del bikini, ese instrumento de la liberación femenina, activa en los hombres zonas del cerebro relacionadas a los objetos, no a las personas. Sin embargo, eso no termina la discusión, pues sigue siendo parte de la liberación femenina que ellas tienen derecho a usar lo que quieran sin tener que ser objetos sexuales.

¿Dónde terminará la discusión? Parece que hay una lógica difusa en estos temas. Tal vez no nos deberíamos enfocar tanto en esas discusiones y deberíamos prestar más atención a algo que si es posible empezar a combatir, pues la lógica con la que nos manejamos actualmente al respecto es inequívocamente fallida: La brecha salarial.

Evidentemente, algo está mal. En todos los países del mundo, ser mujer lleva implícito una alta probabilidad de que el trabajo sea mucho peor pagado. Lo más lógico debería ser que dos personas con el mismo trabajo, con las mismas responsabilidades y el mismo número de horas trabajadas ganen exactamente lo mismo, independientemente de su género. Sin embargo, si una de esas dos personas es mujer, la remuneración será casi seguramente inferior.

En cierto modo, este no es un problema exclusivo del género. También existen esas diferencias por causas raciales, o de estratos sociales. El problema podría abstraerse como un problema de negociación. Como los salarios están sujetos a negociación y las empresas son agentes racionales que minimizan costos (además de que los empleados están en un mercado perfectamente competitivo) la negociación saldrá mal para “minorías”. En el caso de las mujeres, la probabilidad de ser madres, por muy terrible que suene, es un factor que les quita poder en la negociación. La empresa puede alegar riesgo de selección adversa con esta situación (en el caso de las razas distintas los estigmas pueden entrar en juego).

En teoría de juegos, este problema se suele solucionar con señalización o screening, pero de eso hablaré en ocasiones posteriores.

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